BIO

LUCIANO RUGGIERI

Por Gastón Bozzano

Si arte y oficio funden sus contornos y diferencias en una imagen nueva, el resultado puede llegar a ser la ascensión del alma a un estado de belleza. Si ese arte es la música y el oficio es el del instrumentista, el alma sube seguro. Y si, además, el que toca es Luciano Ruggieri (Rosario, 1979), es probable que, al escucharlo, nos acerquemos a compartir una experiencia sensible renovadora, a la vez creativa: página en blanco para que tracemos en ella nuestros dibujos más recónditos.

¿Baterista de jazz? Pocas veces una pregunta no puede ser cabalmente desmentida, y a la vez, tampoco, categóricamente afirmada. El repaso por la formación de Luciano Ruggieri y por la interminable guirnalda de músicos con los que ha trabajado opera como una verificación de que sí lo es. Pero esa larga tira de colaboraciones en grabaciones o presentaciones en vivo también lo encuentra, con una voz inconfundible, poniendo lo propio en la canción de variados estilos.

“Empecé a hacer música en un órgano electrónico con pedales, e íbamos con mi hermano Mariano a aprender los dos juntos. Él siguió con el piano, pero a mí siempre me gustó la batería. Yo venía escuchando música infantil, era un niño, pero recuerdo un momento puntual: una tarde fuimos a la vuelta de casa a lo de una familia amiga y uno de los hijos de esa familia sacó dos casetes de Los Beatles, Past Masters I y II (uno de tapa blanca y el otro, negra). Escuché ‘Day Tripper’ y ‘Ticket to Ride’ y quedé fascinado. Mi papá es un melómano, me hizo escuchar de todo, pero hasta ese momento, yo no tenía conocimiento de la existencia de Los Beatles; por ende luego de ese hecho, a la semana me compré ‘Please, Please Me’ y fue Ringo Starr el que me marcó por varios años…”.

 Ringo Starr, nada menos ¿Qué más? Ringo está hoy mismo en el altar de Ruggieri. Dice que lo tiene en ese lugar junto a Billy Higgins y Roy Haynes. Entonces todo cierra: lo suyo es, al cabo, escuchar y acompañar. Acompañar en el mejor sentido de la palabra. Tiempo atrás un extraordinario músico decía a un joven contrabajista: “Para tocar este instrumento te tiene que gustar ser compañero, caminar y conversar al lado de alguien; tu conversación será parte del camino”. Luciano Ruggieri, con su trayectoria, parece ser el mejor ejemplo de estos compañerismos.

“A lo largo de la historia y en innumerables culturas, la música ha cumplido, y lo sigue haciendo, una función de servicio a la comunidad. Como el sacerdote o el médico, en estas culturas el músico realiza una función de servicio comunal, acompañando funerales y nacimientos, animando festividades y alegrando celebraciones”, dice Luciano.

Guiado por su fe en Dios, añade, en esa línea de pensamiento, que “al ejercer una función en la sociedad el músico no debe perder de vista la esencia de las cosas y ponerlas al servicio de las demás personas. En mi caso -reflexiona- la herramienta es la música, a la hora de hacer un concierto o un disco bajo mi nombre o acompañando a otros artistas”.

Empezó a estudiar en su ciudad natal con Omar Pogonza y luego siguió con Leopoldo “Polo” Benítez. Buenos Aires, ciudad en donde vivió durante unos años, lo encontró aprendiendo, tiempo más tarde, con Oscar Giunta, “Pepi” Taveira, Sergio Verdinelli y Eloy Michelini. Y además viajó reiteradas veces a Estados Unidos para aprender viendo y escuchando de cerca a los maestros del Jazz; y a encontrar secretos sutiles con dos referencias de la batería: Jeff Hamilton en Los Ángeles y Adam Nussbaum en Nueva York.

Ruggieri agrandó el abanico de sus posibilidades de formación estudiando jazz y armonía con el pianista rosarino Juan Carlos Silvera, y cursando la carrera de Jazz del Conservatorio Manuel de Falla en Buenos Aires. Sería extraño que no enseñara; todo lo que sabe lo vuelca en su labor docente: desde 2007 es titular de la cátedra de Batería y del Área de Jazz de la Escuela Municipal de Música de Rosario “Juan Bautista Massa” y dicta seminarios de jazz en la Universidad Nacional de Rosario. También ha dado cursos de Ensambles de Jazz en diversas ciudades del país y de Latinoamérica.

Se empeña, hoy en día, en “no olvidar, no descuidar la esencia, lo genuino”. Por eso dice tener presente cómo fue su sensación cuando le regalaron la primera batería y las ganas de tocar que tenía entonces: “No se trataba de demostrar algo a alguien. Era simplemente el anhelo de estar con el sonido, con la música. Me ubica mucho no perder de vista cómo empezó todo esto. Existe el riesgo de que la actividad musical o artística se convierta en egocéntrica y ahí se puede llegar a perder contacto con la realidad del mundo y las personas, la infinitud de la vida, sus matices. No soy ajeno a esos riesgos, por eso trato de no perder de vista aquello que ayuda a ubicarme”, apunta.

En 2017, Luciano editó Salmo, un disco solista que mereció, a lo largo de esa temporada, sucesivos aplausos de público y crítica especializada.

«Por más que los temas son de muy diversos orígenes, tienen una sonoridad en común, la interpretación de todo el disco está arraigada al sonido y a la tradición del jazz, que es de dónde venimos los integrantes del grupo. Hay improvisación, pero lo más importante son las canciones y la música en sí misma, que fue construida grupalmente. No es un disco concebido para satisfacer el ego de alguien o para agradar exclusivamente al intelecto de los músicos y entendidos que puedan llegar a escucharlo, sino que es música hecha de manera sincera y honesta para ser ofrecida a todos.

Lo que intento es que lo grupal prevalezca sobre las individualidades. Que el grupo esté al servicio de la música y que esa música pueda llegar al oyente sin tantas trabas intelectuales. No por eso caer en una música facilista, comercial, o en cosas en las que uno no cree. Siendo sincero conmigo mismo, tratar de hacer la música que siento, hacerla de la mejor manera y con la mayor calidad posible, y a la vez, teniendo en cuenta de que alguien la va a estar escuchándo. No hago un disco para que se resalte la destreza o el virtuosismo, no es una cuestión egocentrista sino algo que hago por la música y para brindarlo a quien quiera acercarse a ella.

La música gospel, que abarca la mayor parte del repertorio del disco, es música devocional, de gratitud o alabanza (que es lo que significa también «Salmo») y mueve una energía positiva. Para mí la música es algo espiritual, tiene un gran poder, genera diferentes sensaciones según como esté hecha y planteada. Mi intención es generar algo positivo y que haga sentir un poquito mejor a quien está escuchando. Con eso me alcanza”.

Este álbum, que lo pinta de cuerpo y alma, es sin embargo el número veintiocho de su carrera si se tiene en cuenta todas las otras producciones discográficas en las que participó.

Entre los tantos músicos con los que ha tocado y/o grabado hasta el momento, se cuentan Ernesto Jodos, Carlos Lastra Cuarteto, Enrique Norris, Rodrigo Domínguez, Steve Cardenas (EE.UU.), Mariano Otero, John Stowell (EE.UU.), Antonio Arnedo (Colombia), Peter Bernstein (EE.UU.), Jack Wilkins (EE.UU.), Andy McKee (EE.UU.), Juan Cruz de Urquiza, Adrián Iaies, Paula Shocrón, Pepi Taveira, Jerónimo Carmona, Hernán Merlo, Rodrigo Agudelo, Alejandro Demogli, Mariano Loiácono, Marcelo Rodriguez (Gillespi), Danny Grissett (EE.UU.), Jeanfrancoise Prins (Bélgica), Marcelo Cohelo (Brasil), Juan Manuel Bayón, Walter Malosetti, Javier Sánchez Moreno (España), Barbie Martínez, Sergio Wagner, Enrique Mendoza, Marcelo Gutfraind, Francisco Lo Vuolo, Karol Bayer, Sebastián López, Mariano Ruggieri, Rubén Chivo González, Carlos Casazza, Natalio Sued, Eduardo Elia, Cristian Andrada, Juan Carlos Silvera, Ricardo Cavalli y Santa Fe Jazz Ensamble.

“Para mí la música es un don maravilloso que nos otorga Dios y con el cual podemos generar emociones, sensaciones y sentimientos de todo tipo. Por eso, también, es una responsabilidad grande desarrollar ese don y usarlo para bien, ponerlo al servicio.

Una hermosa melodía, canción, ritmo o progresión armónica pueden despertar alegría, entusiasmo, ánimo, ayudar a abrir la mente y el corazón. Es decir, la música puede sanar, y de hecho, lo hace”.

 

Integró las siguientes Big Bands /Orquestas:

  • ‘Manhattan Swing’ Big Band (Dir. Orlando Scalona) (Rosario – 1997 a 2002)
  • Orquesta de Jazz de la ‘Escuela Municipal de Música de Rosario’ (Dir. Julio Kobryn; Ernesto Jodos; Mariano Otero) (Rosario – 2005 a 2007)
  • Orquesta de Jazz del Conservatorio ‘Manuel de Falla’ (Dir. Valentin Reiners; Juan Cruz De Urquiza) (Buenos Aires – 2007 a 2009)
  • Orquesta de Jazz de Cruz Alta (Dir. Mariano Loiácono) (Córdoba – 2007 a 2011)
  • Coordinó la Big Band de la Escuela ’Musimedios’ (Rosario – 2011)
  • Baterista invitado del ‘Santa Fe Jazz Ensamble’ (Dir. Pedro Casis)
  • Co-coordinador del Seminario y Ensambles de Jazz de Resistencia (junto a Pedro Casis (director), Sebastián López, Cristian Bórtoli y Sophie Lussi – Resistencia, Chaco – 2012)
  • Baterista invitado de ‘La Big Band De Acá’ (Rosario – Dir. Rubén ‘Chivo’ González)

 

Algunos festivales de los cuales participó: 

  • Festival de Jazz del Mercosur (Porto Alegre-Brasil): “Ernesto Jodos Doble Trío”
  • Festival de Jazz de Rosario ‘Santiago Grande Castelli’: “Black Soul” – “Mariano Otero” – “Ernesto Jodos” – “Eduardo Di Melfi Cuarteto” – “Ruggieri-Palena-Ruggieri Jazz Trío” – “Manhattan Swing Big Band”, etc.
  • Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires: “Ernesto Jodos Sexteto” – “Juan Manuel Bayon Sexteto” – “Steve Cardenas” – “Alejandro Chiabrando Cuarteto” – “Ernesto Jodos Doble Trío” – “Paula Shocrón Gran Ensamble” – “Gillespi” – “Walter Malosetti” – “Danny Grisset & Jean Francois Prins” – “Orquesta de Jazz del Conservatorio J.M. De Falla”, etc.
  • Festival de Jazz de Santa Fe: “Sebastián López Cuarteto” – “Santa Fe Jazz Ensamble” – “La Contienda” – “Luciano Ruggieri Grupo”
  • Festival de Jazz de Ushuaia ‘Jazz al Fin del Mundo’: “Mariano Loiácono Quinteto”
  • Festival de Jazz de Río Grande: “Mariano Loiácono Quinteto”
  • Festival de Jazz de Zárate: “Ernesto Jodos Doble Trío”
  • Festival de Jazz ‘Banfield Teatro Ensamble’: “Ernesto Jodos Doble Trío” – “Ernesto Jodos & Antonio Arnedo” – “Juan Manuel Bayón Sexteto”
  • Festival Internacional de Jazz de Cali (Colombia): “Holman Alvarez Trío”
  • Festival de Jazz de Mar del Plata: “Ernesto Jodos Doble Trío” – “Holman Alvarez Trío”
  • Festival ‘Sonamos Latinoamérica’ (Argentina – Italia – España – Suiza): “El Fuego de la Semilla”
  • Festival Internacional de Jazz de Córdoba: “Eduardo Elía Trío”

 

Discografía destacada:

  • Luciano Ruggieri – “Salmo” (Blue Art Records)
  • Paula Schocron – “Gran Ensamble” (Aqua Records)
  • Ernesto Jodos – “Fragmentos del Mundo” (Blue Art Records)
  • Ernesto Jodos – “Trio – En Vivo en Thelonious” (Southern Sound Records)
  • Ernesto Jodos & Antonio Arnedo Cuarteto
  • Carlos Casazza – “El Perro Buda” (Blue Room Producciones)
  • Karol Bayer & Sebastian Lopez Grupo – “La Contienda – Un Viaje en la Noche” (F.N. A.)
  • Mariano Ruggieri – “Simple”
  • Karol Bayer – “Natural”
  • Federico Riva & John Stowell Cuarteto – “Unending Gift”
  • Juan Manuel Bayon – “Trance”
  • Pedro Bellora & Marcelo Garofalo – “Mulligan”
  • Julian Gomez – “Impulso” (Festina Lente Discos)
  • Martín Neri – ”Matriz del Agua” (Shagrada Medra)
  • Eduardo Elia Trío – “Figuras de un Solo Trazo” (Blue Art Records)
  • Leandro Maseroni – “Círculos Abiertos” (EMR)
  • El Fuego de la Semilla – “Cae” (Espacio Santafesino – El Qubil)